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La Revolución y la oración

Publicado: 2015-05-12

El presidente cubano Raúl Castro ha dicho, tras reunirse con el Papa Francisco, que si el Pontífice continúa así él “volverá a rezar y regresará a la Iglesia”. Ha añadido, por si quedaran dudas, que “no lo dice en broma”, con lo que se puede concluir que –al menos temporalmente– el líder cubano ha entrado en un histórico acto de contrición.

No es que haya ocurrido una súbita conversión en las alturas, impulsada por la añeja formación jesuita de los hermanos Castro. Es simplemente que esa oración, cantada públicamente, significa un hito clave en el proceso de ‘normalización’ que, en varios frentes, está desplegando la isla. Justamente para salir del aislamiento.

Es el abrazo, sincero y más relajado, con la Iglesia Católica Romana, a la que la Revolución Cubana le había echado azufre en sus inicios, con la expulsión de curas incluidos. Ya antes, desde los 90, eso había ido cambiando, por la fuerza espiritual de las circunstancias, hasta el punto de que La Habana y otras ciudades recibieron la bendición de dos Papas.

Pero esto es bastante más que los masivos actos que, en su momento, presidieron Juan Pablo II y Benedicto XVI. Francisco es del barrio latinoamericano –¡de la tierra del ‘Che’ Guevara además!– y ha pasado de la proclama algo etérea que pedía que “Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba” a jugarse un partido terrenal para que eso ocurra.

Fue –y es– el gran artífice del reencuentro entre la isla contestataria y Estados Unidos, un hecho trascendental que podría ser registrado como su primer milagro laico. Más aún: todo indica que su próxima movida será gravitar sobre el espinoso diálogo entre el gobierno colombiano y las FARC aprovechando su viaje a la capital cubana. O quizás antes.

Estamos, pues, frente a un Papa ya no viajero, simpaticón, sino eficaz, con dotes de estadista. Y a un gobernante cubano dispuesto a abrazar los vientos enrevesados de la Historia con astucia, con una paciencia parecida a la de Job y con decisión. Como que ha aclarado que sigue siendo ‘comunista’ pero a la vez ha descafeinado la palabra.

Ahora Francois Hollande está en Cuba para alentar aún más la revolución dentro de la Revolución. Curioso: primero Castro se reúne con un hombre de paz; luego recibe al mandatario del país que simboliza la libertad, la igualdad y la fraternidad. Pronto, en todo este viaje, tendrá que aparecer con fuerza la palabra Derechos Humanos. Oremos…

Publicado en 'Meditamundo' de La República el 12/5/2015


Escrito por

Ramiro Escobar

Periodista. Especializado en temas internacionales y ambientales.


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