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La  brecha inexplicable

Sobre la persistente diferencia salarial entre hombres y mujeres.

Publicado: 2015-03-10

Katia llegó al Perú hace unos 20 años, con un Ph.D de una prestigiosa universidad extranjera sobre sus hombros, y varios años de experiencia laboral . La contrataron sin dudas, en otra prestigiosa universidad de acá, y le dieron lo que ella consideró un buen sueldo. Pasaron los años, ascendió, produjo publicaciones y tuvo buenas evaluaciones docentes.

Más o menos una década después, sin embargo, descubrió, por mera casualidad, que un varón colega suyo, que entró casi al mismo tiempo, y que tenía títulos similares, ganaba por lo menos 900 soles más. En el mismo lapso, había recibido mayores aumentos e incentivos, sin que hubiera en el mundo, o en alguna tesis, una razón para que esto ocurriera.

Distancias y silencios

Sorprendida, fue a reclamar y obtuvo justicia unos meses después, cuando le equipararon el sueldo al de sus compañeros masculinos. Pero nunca se resolvió la razón de la misteriosa diferencia. Simplemente ocurrió, como hoy sigue ocurriendo en prácticamente todos los países.

Este año, al aproximarse la efeméride, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha dado, nuevamente, cifras decidoras. De acuerdo al organismo, actualmente las mujeres ganan en promedio el 77% de lo que ganan los hombres, a nivel global. Hay países donde la brecha es menor, o donde se ha reducido notablemente. Pero ese es el panorama general.

Mientras tanto, la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) ha lanzado otro ránking con más diferencias. En consonancia con la crisis económica del Viejo Continente, algunos países como España y Portugal han pronunciado la distancia entre el salario femenino y masculino.

En el 2007, en Portugal los hombres ganaban 8.5% más; para el 2013, el porcentaje subió a 13%. En España, ocurrió algo similar. En el 2010, los hombres superaban en sueldo a las mujeres en un 16.2%; al 2013, el porcentaje se fue 3 puntos arriba (19.3%). En Alemania, en cambio, la cifra cayó de 22.8 en el 2007 a 21.6% en el 2013.

¿Se debe esto a la mayor eficiencia económica germana? Grecia, según esta tabla, solo exhibe una diferencia del 15% y el país donde la diferencia es menos visible es Eslovenia. Allí, en cifras, los sueldos masculinos sólo son un 3.2% más.

Los números de Wageindicator Foundation, una organización que aboga por “la transparencia en el mercado de trabajo”, coinciden con Eurostat y no dejan bien parado a nuestro país. Entre nosotros, la distancia sería de 42%, muy por encima de Colombia, donde solo es del 18%. A veces esto ocurre, como dice Katia, “porque las mujeres ni lo preguntan”.

Vieja historia

Las razones históricas de este abismo son más complejas. Más aún: el mismo surgimiento del Día Internacional de la Mujer está profundamente ligado al trabajo femenino y, más concretamente, a mujeres obreras que entraban contínuamente en huelga, por sus pésimas condiciones de trabajo y por unos sueldos mínimamente dignos.

En septiembre de 1909, tal como relata la feminista peruana Ana María Portugal, el Sindicato de Trabajadoras del Vestido “inicia una huelga de apoyo a las trabajadoras de la fábrica Triangle”, ubicada en Nueva York.

El paro se prolongó hasta febrero del año siguiente. Las protestas continuaron y el 25 de marzo del 1911, en la misma fábrica, se produjo un incendio que dejó 146 obreras muertas, y cuyo origen nunca se aclaró.

Reclamo en los Óscar

Rosa Luxemburgo (1871-1919), la líder socialista alemana que se enfrentó a Lenin y también estaba al lado del movimiento obrero, es alguien que también abrió trocha; al igual que Ray Strachey (1887-1940), una líder feminista inglesa que siempre abogó por el acceso de las mujeres a todas las profesiones y con igualdad salarial.

La evidencia de que este es un asunto sin resolver es que existe el Día Europeo de la Igualdad Salarial, que se conmemora desde el 2011 por decisión de la Comisión Europea. En Estados Unidos, por su parte, el Día del Salario Equitativo es el 8 de abril. Y parece haber razones para mantenerlo.

La brecha se da incluso entre los ricos y famosos. En la última ceremonia de entrega de los Oscar, el pasado 22 de febrero, Patricia Arquette, quien ganó una estatuilla por su actuación en el film Boy- hood, puso el dedo en la llaga salarial. “Ya es hora –dijo– de que tengamos de una vez por todas el mismo salario y los mismos derechos para las mujeres en Estados Unidos de América".

Se refería a los abismos remunerativos de la industria del cine, que aunque se midan en millones, resultan escandalosos. Según The Hollywood Reporter, Robert Downey Jr., el actor mejor pagado, se llevó a sus cuentas –entre 2013 y el 2014– nada menos que 75 millones de dólares; Jennifer Lawrence, la actriz sensación en la meca del cine, sólo 35 millones.

Rascando la olla de estos sueldos astronómicos, aparecen otras diferencias. Por ejemplo, a más edad, menos sueldo. Y, por cierto, hay más hombres mayores de 40 años trabajando (un 53%) que mujeres (30%). Sin hablar de la aplastante mayoría de actores y actrices blancas, en relación con los escasos papeles y protagonismo de los y las de origen afroamericano.

Un hecho ocurrido en el Reino Unido en 1968, no obstante, da algo de esperanza. En ese año, en la planta Ford de la localidad de Dagenham, a orillas del río Támesis, 187 trabajadoras se pusieron en huelga, demandando un salario equitativo. Luego de tres semanas lo lograron y sus pagos subieron hasta un 92% con respecto al de los hombres.

El presente pendiente

No solo eso. La gesta laboral influyó para que, en 1970, se promulgara una Ley del Pago Igualitario. Aunque no se cumple cabalmente, como en otros países, fue un hito más en la pendiente lucha por cerrar la brecha. Que afectó incluso a Katia, o a Laura, que desde Colombia cuenta cómo, a pesar de tener nivel máster como sus compañeros, gana menos que ellos.

¿Hay explicación razonable para todo esto? Los motivos ocultos yacen, quizás, en la atmósfera cultural –patriarcal, atávica– que nos envuelve. Pero dice la OIT que, al ritmo que vamos, y si no se toman medidas específicas, la igualdad salarial se alcanzaría en el año 2086. O sea, dentro de unos 70 años, en los que tal vez se seguirá hablando del tema.

Publicado en DOMINGO de La República el 8/3/2015


Escrito por

Ramiro Escobar

Periodista. Especializado en temas internacionales y ambientales.


Publicado en

Meditamundo

Un blog de Ramiro Escobar