#CómoSalimosDeEsta

foto: ap

Venezuela, otra vez

Publicado: 2015-02-25

Los ciclos de turbulencia política en Venezuela se han hecho tan frecuentes que ya no suenan noticiosos o inesperados. Pero lo ocurrido con Antonio Ledezma, el Alcalde Mayor del Distrito Metropolitano de Caracas, sí promete generar un tumbo de proporciones, pues se trata de la detención de una autoridad electa y de una figura visible de la oposición.

Es incluso –a diferencia de Leopoldo López– un añoso habitúe del cotarro político. Perteneció a Acción Democrática (el pariente político llanero del APRA); fue diputado, senador. Más aún: durante el ‘Caracazo’ (1989) estaba vinculado al Gobierno del Distrito Federal de Caracas, por lo que sus acusadores hasta hoy sostienen que alentó la furiosa represión.

También es un hombre que ha ganado dos elecciones sucesivas en tiempos chavistas, para la alcaldía que ejerce. Eso no es poca cosa y hace que su arresto –obviamente aparatoso e irregular– marque un nuevo quiebre en un panorama donde las posibilidades de diálogo son escasas o, para usar un término caro al difunto presidente Chávez, escuálidas.

¿Estaba Ledezma involucrado en un intento de golpe, como denuncia el gobierno? Los indicios presentados hasta ahora no son muy sólidos (un estudiante que menciona su nombre, entre otros) y la recurrencia de alertas de ese tipo –unas 10 en el gobierno de Nicolás Maduro– hacen que la imputación pierda fuerza y más bien tenga el aura pegajosa del autoritarismo.

Sin embargo, no es descartable que en Venezuela haya sectores que miren un derrocamiento con sigiloso interés. La figura no es extraña en la historia política reciente: Chávez protagonizó un intento de golpe en febrero de 1992; ese mismo año, en noviembre, un grupo de militares impulsó otro; y la oposición venezolana ensayó el suyo en abril del 2002.

Antes de eso, en toda la etapa republicana, hubo 9 más. En el origen de ellos, casi siempre bulle la ineficiencia de la democracia –política o social–, la imposibilidad de negociar, la amputación parcial del Estado de Derecho. Los cables para un estallido de ese corte nunca los pone solamente una parte; por lo general, son varios los actores en convulsión.

Esta historia, finalmente, parece el anticipo de una tragedia. Al chavismo se le pueden reconocer sus logros sociales (¡no los económicos!), y a la oposición su persistencia por volver a Venezuela más institucional. Pero lo que vemos es una pasión desatada por las condenas mutuas que solo va a hacer que este bravo pueblo, como dice su himno, se hunda en la hoguera.

Publicado en 'Meditamundo' de La República el 24/02/2015


Escrito por

Ramiro Escobar

Periodista. Especializado en temas internacionales y ambientales.


Publicado en

Meditamundo

Un blog de Ramiro Escobar