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"En las FARC creeemos que la guerra ya se debe acabar"

Una entrevista de Ramiro Escobar, enviado especial del diario La República a Cuba, con el Comandante Francisco González ('Pacho Chino'), miembro del Estado Mayor de las FARC y uno de los negociadores con el gobierno colombiano en La Habana.

Publicado: 2015-02-13

Por RAMIRO ESCOBAR 

Media mañana en la cafetería del hotel Palco de La Habana. El comandante Francisco González, también conocido como ‘Pacho Chino’, aparece entre los pasillos acompañado por dos muchachos de prensa de las FARC. No tiene el aspecto de un hombre en armas. Podría ser un agricultor de tez cobriza, de ojos medio rasgados, preocupado por su fundo. Pero no. Está hace más de tres décadas en el monte y dirige el Bloque Occidental Alfonso Cano, del más vetusto movimiento guerrillero de América Latina. Y dice querer el fin del conflicto…


¿Qué es lo distinto en la actual negociación que se realiza en Cuba?
No tenemos temas vedados. No nos da miedo hablar de todos los temas que están sobre la mesa. Si hay capacidad de discutirlos, nosotros lo vamos a hacer. Estamos sentando nuestra posición de lo que nos gustaría para poder llegar a un acuerdo.
¿El presidente Santos tiene mayor disposición para ello?
También había disposición de parte de Belisario Betancourt, o de Andrés Pastrana. Lo que ocurre ahora es que hay una metodología distinta.
¿En qué es distinta?
En la agenda de conversaciones. Se habla de manera más concreta, sin que eso implique compromiso de ninguna de las partes. Y a nosotros lo que nos interesa es que lo que vamos acordando se vaya aplicando en la realidad.
¿Cuál ha sido el tema más difícil de las negociaciones?
Yo creo que todos los temas son difíciles. Pero creo que el más difícil es el sexto punto, el de la implementación de los acuerdos. Eso va a ser lo más duro.
Abandonar las armas.

Cuando ya se diga qué vamos a hacer con las armas, con el Estado, con el régimen político, cuáles son las garantías.

LAS FARC AÚN PERMANECEN EN EL MONTE, PERO YA NEGOCIAN EN LA HABANA/FOTO AFP

Entiendo que ustedes no están de acuerdo con una ceremonia en la cual entregarían las armas, como hizo el M-19.
Por eso digo que ese es el punto más difícil. Es que tenemos que hablar qué significa dejación de armas. En el acuerdo no se dice que son las FARC las que dejan las armas.
El Estado no puede dejarlas.
Entonces tenemos que discutir qué significa eso. A nosotros nos interesa que haya unas reformas dentro de las mismas fuerzas armadas. Eso implica una definición política.
No piensan dejar las armas en una ceremonia pública, entonces.
Nosotros creemos que debe llegar el momento en que las armas dejen de ser necesarias para hacer política. Eso es lo que estamos discutiendo.
Los secuestros han causado mucho dolor en las víctimas. ¿Por qué lo hicieron?
Las organizaciones revolucionarias en ninguna parte del mundo tienen cómo financiarse. Teníamos que definir entre los sectores más pudientes, los que habían usurpado los bienes del pueblo, para que pagaran con sus impuestos las consecuencias de la guerra.
¿Los soldados o policías eran ‘pudientes’?
Eso fue por motivos militares. Son dos ejércitos que se enfrentan. Un bando entra a una guerra y unos quedan presos allá y otros quedan presos acá. Y eso es lo que ocurría con los soldados. A nosotros también nos habían cogido unos presos.
Iván Márquez, uno de sus comandantes, ya le pidió perdón a Constanza Turbay (*).

Ella es una mujer civil. Nosotros les podemos pedir perdón a los civiles. Ya lo hemos hecho, lo estamos haciendo. No tenemos odio contra ningún civil.

También los han acusado de tener vínculos con el narcotráfico.
Es una manera de acosarnos. Se quiere aislar el proceso de todo el contexto del conflicto. No se habla de los políticos, de los mafiosos. Se ha elaborado una teoría para desprestigiarnos a nivel internacional, para que todo lo que digamos sea descalificado.
¿Para qué agarrar un arma, si se puede conversar?
Usted conversa cuando hay dos. Pero si hay una persona que está dispuesta a matarte, entonces yo creo que no se puede conversar. Yo tengo el deseo de conversar con todo el mundo, hasta con los enemigos. Creo que los problemas se resuelven conversando.
Y si se resuelven conversando, ¿por qué pasó todo esto?
Porque no quedó otra alternativa que armarnos para defender la vida.
¿Reconocen que causaron dolor o es solo una realidad de la guerra?
Es una realidad ineludible. Usted combate de esa línea para allá, o para acá, y los que están en medio se afectan. Ahí hay una casita y usted le dispara un tiro al enemigo. En ese momento pasó el niño, o el señor o el anciano, y fue víctima de esa bala…
¿Le ocurrió alguna vez eso?
No, pero eso ocurre en la guerra. Hay muchas casas que han quedado destruidas porque una bomba cayó cerca. Y viene la señora y dice 'fueron ustedes'. Le tenemos que pedir perdón. La gente entiende que no somos los que los andamos buscando para matarlos.
En todo el proceso han sido golpeados. Ya no están Manuel Marulanda, Raúl Reyes, Alfonso Cano, el ‘Mono Jojoy’. Y tienen gran impopularidad…
Siempre va a haber posiciones en contra. Y es que hay un sector social pudiente que se beneficia de la guerra y que no va a dar su brazo a torcer fácilmente.
Me está hablando del ‘uribismo’.
Por ejemplo. Pero no todo es uribismo. No siempre vamos a tener todo el respaldo. Pero tenemos el control de algunas regiones.
¿Cuáles?
Partes del Cauca y en el resto del país. Tenemos influencia en más de 200 municipios y nadie puede decir que los obligamos a ser simpatizantes de la guerrilla. O que les impedimos que sean liberales o conservadores. O religiosos.
¿Cuántos efectivos tienen las FARC actualmente?
Normalmente no damos esa información. El gobierno dice unas cifras. Nosotros dejamos que las diga.
¿Cuándo terminará la negociación?
Nosotros quisiéramos que fuera ya. Pero hay muchos temas que están en el congelador. Es muy importante saber en qué estamos favoreciendo a la población civil con los acuerdos a los que estamos llegando. Eso depende de la voluntad de las dos partes.
¿Es cierto que han estado en el Perú, que entraron por Leticia?
Oficialmente, las FARC tienen establecido que respetan las fronteras. No estamos autorizados para ir de manera armada a alguno de los países vecinos. Puede que haya alguien de civil que ha entrado por allá. Pero eso no está autorizado.
¿Todas las FARC están de acuerdo con negociar o hay quienes se resisten?
Nosotros creemos que todo el conjunto de las FARC cree que la guerra tiene que acabar. Sea porque nosotros triunfemos militarmente…
¿Eso es improbable no?
Han pasado 50 años y no nos han podido derrotar. Nosotros consideramos que la paz tiene que llegar y los guerrilleros saben eso. Pero están dispuestos a seguir luchando.
¿Va a llegar la paz, finalmente?
Creo que la paz tiene que llegar, por unas u otras razones. Pero ese proceso tenemos que trabajarlo y tomarnos el tiempo necesario.
No será el 2015…
No hay que ponerle fechas. Ojalá terminara este año. Ya Timoleón (comandante en jefe de las FARC) dijo en un documento que no ve que estemos tan cerca de llegar al cumplimiento de los acuerdos.
¿Cuántos años está en el monte?
Desde 1977, 38 años.
¿No quiere volver a ser una persona ‘normal’ o esta es su normalidad?
Nosotros estamos siendo útiles a nuestro pueblo. Si por eso hay que dar la vida, la damos. A eso vinimos. Si podemos hacerlo en condiciones abiertas y ser útiles en la vida diaria, lo hacemos. No me da ningún temor ni dejar de portar armas ni portarlas.
(*) Constanza Turbay es integrante de una familia de políticos colombianos que perdió a dos hermanos y a su madre por acción de guerrilleros de las FARC.

***


EN UN MOMENTO CRUCIAL

Ayer jueves 12 de febrero terminó el ciclo 32 de los ‘Diálogos de Paz’, que procuran un acuerdo para acabar con el conflicto que enfrentan a las FARC con el gobierno colombiano. Hasta ahora, las negociaciones han avanzado de manera notable:

Ya se han cerrado tres de los seis puntos de la agenda: Política de desarrollo agrario integral, Participación política y Solución al problema de las drogas ilícitas.

Actualmente se conversa sobre el tema de las víctimas, a las que se les tiene que brindar justicia, verdad y garantía de no repetición.

La asistencia de familiares de víctimas, causadas por el Estado o la guerrilla, a La Habana parece haber favorecido el proceso.

No queda claro si las FARC aceptarán la figura de la ‘justicia transicional’, que puede implicar mecanismos para moderar penas o propiciar reparaciones. También se ha formado una subcomisión técnica para discutir el ‘fin del conflicto’, en la que participan militares, lo que da una idea del avance de las negociaciones.

Faltan discutir dos puntos de la agenda. Justamente el Fin del conflicto y la Implementación, verificación y refrendación.

Para esto último, no está definido aún si se realizará un referéndum, un plebiscito u otra figura para que los ciudadanos se pronuncien sobre el acuerdo.

Se ha formado también la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas (CHCV), dedicada a explorar la complejidad histórica del conflicto interno.

No es una comisión de la verdad, pero se dedica a dar insumos a las partes para la discusión. Uno de sus miembros ha dicho que EEUU ‘alimentó’ el conflicto.


DATOS

8.000  serían sus efectivos, aunque es una cifra sin confirmar. Las FARC se fundaron en 1964 como una fusión de guerrillas liberales y comunistas. 

220 mil muertos habría causado el conflicto entre 1958 y 2012, según el Centro Nacional de Memoria Histórica. 

31 ciclos de conversaciones ya han culminado entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC desde el 2012. 

12 días dura cada ciclo de conversaciones en La Habana. No hay fecha para acabarlas y “nada está acordado hasta que todo esté acordado”.


Escrito por

Ramiro Escobar

Periodista. Especializado en temas internacionales y ambientales.


Publicado en

Meditamundo

Un blog de Ramiro Escobar