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fuente: diario do  poder

Brasil: cambiar sin cambiar tanto

Acerca del posible giro político tras la segunda vuelta presidencial brasileña

Publicado: 2014-10-15

De pronto Aécio Neves, el candidato que venía tercero en la carrera electoral brasileña hasta hace unas semanas, ha dado un salto cuántico y ahora por disputarle la presidencia a Dilma Rousseff, la presidenta candidata. Pero más aún: acaba de recibir la adhesión, sin ambages, de Marina Silva, la ex candidata del Partido Socialista Brasileño (PSB).

¿Qué ha provocado esta alianza de las huestes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y los socialistas? En teoría, los dos grupos se sitúan entre el centro y la izquierda del espectro político, pero durante los comicios estaban distantes. El primero, se corría hacia la derecha; mientras que el otro aparentaba jugar por la izquierda.

Una vez caído el telón de la primera vuelta, se ha producido un acuerdo que podría mover el tablero. Neves se ha comprometido a mantener los programas sociales, con lo que intentará neutralizar los ataques oficialistas (que lo acusan de sepulturero de dichos programas), y a la vez le ha ofrecido a Silva fidelidad para con el ambientalismo.

Entre ambos, existe la coincidencia plena de producir una alternancia en el Poder que ahora, como no ocurrió en las dos elecciones anteriores, es una posibilidad acariciante. Aun así, no hay que confundirse: este no sería el Waterloo del Partido de los Trabajadores (PT), que ya tiene a cuestas 3 gobiernos y 12 años en el Palacio de Planalto.

Tanto Neves como Silva han criticado la corrupción, pero se han cuidado de reconocer lo logrado por Lula, Dilma y Fernando Henrique Cardoso, quien se jugó dos periodos antes del PT. Por estrategia electoral, o por realismo, saben que hay una línea de continuidad que viene de dos décadas atrás, y que ha hecho de Brasil un país más inclusivo.

Por ello, si la alianza PSB-PSDB alumbra un nuevo gobierno –lo que está por verse, porque el PT quemará hasta su último cartucho– no lo hará con aires de ‘refundación del país’. En Brasil, ya no se concibe ese tipo de regímenes, que sí entran con facilidad en otras latitudes latinoamericanas, donde el consenso político es escuálido.

Tampoco parece un territorio fértil para los caudillos, de esos que nos encantan en el Perú y otros lares. Silva pide compromisos con su programa, no con ella; Neves acepta, haciendo quiebres políticos sagaces, pero sin aires de ‘salvador de la patria’. Cabe preguntarse si es por esto que el gigante sudamericano ya no es, hace tiempo, un enano político.

Publicado en 'Meditamundo' de La República el 15/10/2014


Escrito por

Ramiro Escobar

Periodista. Especializado en temas internacionales y ambientales.


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Meditamundo

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